11/2004 - Argentina 4ª parte, Lago Argentino y Tierra del Fuego

Viaje a la Argentina de 20 días visitando Buenos Aires, delta del Paraná, Isla Martín García, delta del Tigre, Salta, Cafayate, San Salvador de Jujuy, Quebrada de Cafayate, Quebrada de Humahuaca, Purmamarca, Tilcara, Maimará, Cataratas del Iguazú, Trelew, Puerto Madryn, Península de Valdés, Puerto Pirámides, Caleta Valdés, Punta Delgado, Punta Tombo, Patagonia, Lago Argentino, El Calafate, Puerto Bandera, Glaciares Spegazzini, Onelli, Bolados, Agassiz, Upsala y Perito Moreno, Tierra del Fuego, Ushuaia, Bahia Lapataia, Canal de Beagle.

El Calafate, pequeño pueblo a orillas del Lago Argentino, nos recibe con  un día caluroso y soleado, lo que nos permite visitar la Laguna Nimez y tomar fotos de las numerosas aves características, sobre todo del Flamenco Austral.

El Calafate recibe su nombre de la planta que crece de forma espontánea en toda la Patagonia (se utilizaba para calafatear barcos). El pueblo tiene construcciones particulares y muy coloridas. En la Estancia El Galpón, primero vimos la esquila de ovejas y luego nos ofrecieron una bien cocida…

Seguimos un camino que serpentea a través del bosque con árboles similares a las hayas y, maravillados vemos, en este lugar aparentemente inhóspito, una gran variedad de flores: desde el Notro al Calafate, desde la Violeta a la Palomita, desde la Chaura a la Siempre Vivas…

Con nuestra guía Mercedes (e-mail:mercedesgenoud@cotecal.com.ar), siempre gentil y predispuesta, iniciamos la visita en catamarán a los Glaciares, que culminan su lento avance en las aguas del Lago Argentino. Todos ellos forman parte del Parque Nacional Los Glaciares, declarado Patrimonio de la Humanidad. Recorremos el Canal Spegazzini al final del cual nos topamos con el homónimo glaciar, cuya altura oscila entre los 80 y los 135 metros. ¡¡Simplemente  impresionante!! Desembarcamos y recorremos un sendero que nos conduce por la orilla del lago a los glaciares Onelli, Agassiz y Bolados.  Es un espectáculo increíble ver el lago lleno de icebergs de todas las medidas y con varios colores, que van del blanco al azul oscuro.  Los trozos de hielo puro parecen cristales, completamente transparentes. Retomamos la navegación para llegar a la orilla norte del lago, nos detenemos a más de un kilómetro de distancia del frente del Glaciar Upsala debido a la gran cantidad de icebergs. Tiene una profundidad de 60 km, un frente de al menos 9 km y una altura de 60 metros. Piensen que retrocede 200 metros por año, unos 5km en 20 años!! La galería termina con una serie de fotos que muestra a los icebergs navegando por el lago Argentino.

Pasamos el día siguiente visitando el glaciar más espectacular: el Perito Moreno.  Es un glaciar “vivo”, que se “mueve” y que “habla”. Lo visitamos siguiendo atentamente las pasarelas, colocadas a una distancia segura, a fin de evitar,  teniendo en cuenta la continua caída de las paredes de hielo, ser golpeados por los trozos de hielo, que puedan salir “disparados” como proyectiles y que en 20 años han causado 32 muertes. El glaciar está “vivo” porque está activo, se “mueve”, de hecho avanza 2 metros por día, y “habla” con sus continuos crujidos, fracturas y caídas de hielo. El frente del glaciar alcanzó ya la península de Magallanes, cerrando el Canal de Los Tempanos, convirtiendo así al brazo rico del Lago Argentino en un espejo de agua autónomo. Este espejo de agua, donde se disuelven los icebergs, aumenta su nivel y presiona siempre con mayor fuerza hasta romper el hielo.  Inicialmente se forma un túnel, luego se produce la separación completa del resto del glaciar.  El fenómeno, muy violento, dura aproximadamente dos días y se repite cada 4/5 años.

Dejamos atrás este encantador rincón de la Argentina, con la única pena, de no haber podido disfrutar del espectáculo de los glaciares con días soleados.

Llegamos a Ushuaia, capital de Tierra del Fuego (llamada así por las fogatas que encendían los indígenas),  la ciudad habitada más austral del mundo, en un día cálido y soleado. Nuestro hotel tiene vistas a la ciudad y al canal de Beagle. Pasamos la tarde visitándola, con sus casas de madera sobre dos troncos, que permite el traslado de las mismas. Resulta interesante el monumento que conmemora la guerra de las Malvinas (Falklands), cerca del cual se encuentra la casa Beban, ahora un museo, que fue transportada allí en barco desde Suecia. Dentro de la histórica cárcel, con forma de estrella y cerrada en 1947, se encuentra el Museo Marítimo.

Al día siguiente recorremos el interior del Parque Nacional de Tierra del Fuego en el “Tren del Fin del Mundo”, ahora turístico, antes utilizado por los presos de la cárcel para ir a talar el bosque. Tuvimos así la oportunidad de visitar una parte del Parque que de otro modo resulta inalcanzable.  Finalizada la excursión en tren, nos adentramos más en el parque hasta llegar al punto más meridional de la Argentina: Bahía Lapataia, donde termina la autopista nacional nº 3, que parte desde el centro de Buenos Aires, aproximadamente a unos 3.063 km más al norte.  Se puede disfrutar de bellas vistas panorámicas, montañas con sus cimas nevadas, presas hechas por los castores, pantanos y a lo lejos se ve la Cordillera Darwin.

Un paseo de un par de horas en catamarán  por el Canal de Beagle nos permite admirar una variedad de fauna para nosotros desconocida: cormoranes reales, cormoranes “cuello negro”, Escua común, Jote cabeza colorada, gaviota gris, además de las típicas focas y leones marinos.