12/2000 - Australia – 2^ parte – de Perth a Sydney

Viaje a Australia de 37 días cuyo itinerario incluye la visita de las siguientes ciudades: Cairns, Darwin, Ayers Rock, Perth, Exmouth, Coral Bay, Tourquoise Bay, Carnarvon, Shark Bay, Nanga Bay, Monkey Mia, Kalbarry, Cervantes, Tasmania, Hobart, Swansea, Bicheno, Lauceston, Stanley, Boat Harbour, Strahan, Queentown, Sydney.

Tenemos una reserva en Perth, llegamos desde Ayers Rock, y a la mañana siguiente nos dirigimos a Exmouth.

Al día siguiente, realizamos un tour con guía para visitar el Parque Nacional Cape Range.

La primera parte del parque es de roca calcárea, con sedimentos coralinos de diferentes tonos.

La vegetación es escasa y baja, empezamos a ver tramos de Spinifex, arbustos amarillos de hierba seca y espinosa.

Luego entramos en el “Bush”, con su arena roja, Spinifex y banksias, una planta típica con enormes flores amarillas.

A la hora de la merienda estábamos rodeados de emúes listos para comer todos los comestibles  que les lanzábamos.

Tras la visita al museo del Parque, llegamos a Osprey Bay (Bahía Osprey), nadamos en el mar entre corales y peces de colores, además de tortugas y tiburones pequeños.

Nos dirigimos hacia la parte sur del parque donde, en un barco, recorrimos el Yardie Creek.

Además de la fauna típica, vimos Wallabies de las Rocas (Wallabyes), que son los canguros más pequeños del mundo, con un mechón de pelo blanco en la cara y en el pecho.

Otro chapuzón en la Tourquoise Bay, cuya agua tiene colores que van desde el verde esmeralda al turquesa intenso. Nuevamente corales y peces, además tomamos el té y torta.

A la mañana siguiente comenzamos el viaje de regreso a Perth: a más de 2.500 kilómetros de distancia!

El mar en Coral Bay era  maravilloso. Resultaba obligatorio tomar un baño en esas aguas profundas donde los arrecifes de coral eran mucho más grandes. Nos quedamos impresionados con las montañas de coral con forma de cuernos de ciervo, con sus extremos de color azul o violeta. Otros corales eran planos y abiertos,  parecían hojas, todos perforados.

Hacemos una parada en la ciudad de Carnarvon para ver los “blowholes”.  Esos son columnas de agua que se generan para la fuerte entrada de las olas en los agujeros de las formaciones de arenisca..

Por la tarde, tras un viaje kilométrico, cruzamos el Trópico de Capricornio y llegamos a Hamelin Pool, la reserva marina con el grupo de estromatolitos más famosos del mundo.

Los estromatolitos son aglomeraciones de roca, formados  a partir de capas de material calcáreo depositados por el gran crecimiento de las colonias de microbios. Son la forma más antigua de vida en el mundo: 3.5 millones de años!!

Cerca se encuentra la Shell Beach, una playa de unos 60 km de largo, formada por minúsculas conchas de mar, con una profundidad de unos 10 metros. Los lugareños construyen casas con ladrillos hechos de conchas prensadas. Nosotros nos limitamos a escribir con las conchas: FELIZ NAVIDAD.

Nuestro Hotel se encuentra en Carnarvon, en la Nanga Bay, uno de los lugares más bellos de la zona.

A la mañana siguiente nos acercamos a  Monkey Mia, una playa que se hizo famosa por los delfines que, cada mañana a las 8.00, se aproximan a la orilla para recibir la comida que les ofrecen los bañistas.

El espectáculo se completa con tres maravillosos pelicanos que, ajenos a la muchedumbre, dan vueltas por la playa y parece que posan para las fotos.

A las 9 ya estamos en marcha.

El tráfico es nulo con lo cual llegamos antes de las 13.00,  después de 400 km, nos encontramos ya en el Parque Nacional Kalbarri.

Ingresamos por el acceso norte, en la parte terrestre que acompaña a la garganta por donde fluye el Murchison River.

A lo largo del camino nos encontramos con un bello ejemplar de lagarto y luego un Banksia, grande como un árbol, con flores amarillas que parecen velas, lo que hace que se asemeje a un árbol de navidad.

Decidimos ir directamente al mirador  Hawk’s Head (cabeza de halcón) y recorremos unos 30 kilómetros para visitar otros dos puntos panorámicos.  Uno de ellos resulta especialmente bello: una formación rocosa que enmarca las vistas panorámicas del río Murchison,  la Nature’s Window (Ventana de la Naturaleza).

La ciudad de Kalbarri (donde pernoctamos) nos dio la bienvenida con una gran cantidad de loros grises y rosados​​.

A la mañana siguiente visitamos la parte sur del Parque Nacional Kalbarri, el lado que da al océano.

Hay  numerosos e interesantes miradores, cada uno de ellos tiene un nombre: Red Bluff, Rainbow Valley, Pot Alley, Eagle Gorge y Natural Bridge.

En el transcurso del día recorremos muchos kilómetros, disfrutando de bellos paisajes a lo largo de la costa, los impactantes lagos rosa (Pink Lakes) y muy cansados  llegamos a Cervantes, cerca del desierto de los pináculos (Pinnacles Desert), que se encuentra dentro del Parque Nacional Nambung.

Pese al cansancio, y teniendo en cuenta la hermosa puesta de sol, decidimos ir a visitar el desierto de los pináculos de inmediato.

Desafortunadamente, la luz del sol se hizo desear. Teníamos pocas oportunidades de disfrutar de las largas sombras del atardecer. El lugar era muy bonito y decidimos, aunque implicaba levantarse temprano, volver a visitarlo al amanecer.

Recibimos como premio un cielo despejado y una luz fantástica.

Paseamos durante casi dos horas por el desierto, intentando no perdernos ningún rincón.

Tomamos un desvío que nos lleva a New Norcia, un pequeño pueblo fundado en 1845 por monjes benedictinos españoles que aún continúan ocupándose de la catedral y de los dos colegios.

A las 15.00 llegamos a Perth: hemos recorrido 2.520 km!

En la ciudad nos damos cuenta que estamos en Navidad.  Hasta ese día, considerando el clima cálido y la ausencia de referencias, nos habíamos ….. olvidado.  Sin embargo era 23 de Diciembre!! Perth nos trajo de vuelta a la realidad.

Recorremos el centro de la ciudad, entre muchos Papá Noel, escuchando varios villancicos.  Sin embargo, estábamos en pantalones cortos y sudando.

La ciudad es modernísima, con edificios e iglesias futuristas.

Es una modernidad fascinante, así como es hermoso, en medio de canteros floridos, ver al verdadero árbol de navidad.

Temprano en la mañana volamos a Tasmania a través de Melbourne.. Por la tarde damos una vuelta por el centro de Hobart, la zona del puerto y Salamanca Place.

Cenamos en el restaurante Mures, conocido como el “templo del pescado”, ostras y un  plato mixto de pescado, todo ello acompañado con un óptimo vino local. Típica cena de víspera de Navidad.

La mañana siguiente empezamos una extraña Navidad: continuamos siendo turistas.

Partimos hacia la Península de Tasmania (Tasman Peninsula), con la meta de llegar a Port Arthur.

En la costa había bahías y calas con pequeñas playas, en el interior colinas cultivadas, grandes casas de campo, pinos y muchos animales de pastoreo: vacas, toros, ovejas y caballos. Es un paisaje dulce y relajante que recuerda a Escocia.

Visitamos la colonia penal de Fort Arthur, de mediados de 1800.

En el almuerzo, comimos un trozo de pastel  y cenamos en el de buffet libre  del  “Grand Chancellor Hotel”: ostras, langosta y pescado crudo y cocido.

Tuvimos la suerte de ver un equidna y un “Demonio de Tasmania”, aunque muerto.

Al día siguiente comenzamos la visita de Tasmania.  Primero el Parque Nacional Frycinet con espectaculares formaciones de granito rosa, llamadas Hazards. Después subimos al mirador en la bahía Wineglass .

Pasamos la noche en Bicheno, localidad balnearia,  lo que nos permitió ir a ver a los pingüinos que salían del mar para llegar a sus madrigueras.

En la histórica ciudad de Hadspen visitamos la Casa Entally, la más hermosa casa victoriana de Tasmania.

En Launceston fuimos a visitar el Cataract Gorge y Penny Royal World, un complejo de antiguos molinos.

Al día siguiente, pasando cerca de las verdes praderas, llegamos a Devemport.

En Burnie quedamos fascinados por las hermosas vistas de Table Cape.

La tarde la dedicamos a la visita de la Sisters Beach, una playa de finísima arena blanca, de unos 8 km, en el Parque Nacional de Rocky Cape.

Llegamos hasta Stanley, con su hermoso paisaje que se caracteriza por antiguas casas victorianas de pescadores, una localidad de interés histórico. Subimos en telesilla hasta la cima del Nut.

Al día siguiente comenzamos a visitar el lado oeste de Tasmania.

Cruzamos la reserva estatal Hellyer Gorge, nos detenemos en la playa de Henty Beach para disfrutar de las dunas de arena de hasta 30 metros.

En Stanley damos un paseo en lancha en el Harbour Macquarie, su golfo es más grande que el lago de Garda.

Visitamos la isla Sarah, que fue una colonia penal.

Antes de regresar a Stanley, a través de las Hells Gates (Puertas del Infierno), llegamos a mar abierto y saboreamos …. las olas del mar! Las Hells Gates, son tan estrechas que no se permite la entrada a los buques.

Vamos a dormir a Queenstown, pequeña ciudad, una vez famosa por sus minas, ahora abandonadas.

El paisaje es desolador, vemos como el polvo generado por la minería ha destruido por completo la vegetación.

Después de unos pocos kilómetros entramos en el Parque Nacional Franklin-Gordon Wild Rivers declarado Patrimonio de la Humanidad. La vegetación era espesa, caminamos un tramo de un sendero para ver  la imponente cascada Nelson.

Unos kilómetros más y nos adentramos en el Parque Cradle Mountain con sus magníficos paisajes de montaña, picos nevados y lagos. Nos detuvimos a orillas del lago más famoso, el St. Claire.

Para celebrar la Navidad, había un árbol seco pintado de amarillo en medio de un campo de trigo cortado.

En Hobart tenemos tiempo para dar una vuelta por su feria más importante, el Taste of Tasmania, donde se vendían las especialidades gastronómicas de la isla.

Otra sorpresa agradable: vemos ya amarrados en el puerto los primeros barcos de la regata Sydney-Hobart. Llegaron un día antes debido a los fuertes vientos de los últimos días.

Al llegar a Sydney el mismo 31 de diciembre celebramos fin de año en el restaurante “Waterfront”.

Mesa al aire libre, justo debajo del famoso puente, con vistas a la Opera House.

Asistimos a un espectáculo de fuegos artificiales de inigualable belleza.

La mayor parte de los habitantes de Sydney pasan la noche en  barcos, en las aguas de la Bahía.

Nos levantamos tarde el primer dia del año, a tiempo para un recorrido en el centro de la ciudad

Continuamos visitando Sydney engalanada, a pesar del calor, con árboles de Navidad.

Visitamos el centro comercial Queen Victoria Building para terminar el día en el Jardín Botánico que, además de plantas, nos ofrece la oportunidad de ver algunos animales.

Nos alojamos en un  modesto BW situado en el distrito de Double Bay.

Al centro se puede llegar por el mar en sólo 13 minutos.

En Sydney no puede faltar una visita al Acuario, las vistas desde la torre giratoria (para admirar desde lo alto, la belleza de la bahía), visitar  los característicos centros comerciales, como el Strand Arcade, visitar la playa de Manley, por no hablar de un paseo hasta la Shell Beach.

Por último, no se olvide de pasar una noche romántica en el distrito de Rocks, con sus estrechas callejuelas y bonitos restaurantes.

Pero es con la hermosa Casa de la Ópera que quiero saludar esta maravillosa capital.

 

Se terminó nuestro viaje a Australia.

Confieso que fue mi segundo viaje allí, el primero fue en 1987.

Estoy listo para ir de nuevo mañana: ¿Quién viene conmigo?