05/2010 - Egipto, Marsa Alam

Viaje a Egipto de 7 días visitando: Marsa Alam, Marsa Shangra, Dolphin House, Marsa Egla, Port Ghalib, Marsa Shoona, Marsa Mubarak, Abu Dabbab.

 

Elegimos la localidad turística Marsa Alam  por ser  la más nueva del Mar Rojo.

Los turistas han comenzado a frecuentarla sólo en los últimos años y el arrecife de coral no está comprometido aún.

La elección recayó en el resort Kahramana Beach Resort Swan Club por su interesante y bien publicitado hotel.

Y de hecho es un excelente alojamiento, así como todo el complejo.

Un único inconveniente, y no menor: la comida era mala, muy mala, ciertamente no estaba a la altura de un resort de cinco estrellas.

En la noche de nuestra llegada nos explicaron las excursiones organizadas por ellos.  Decidimos participar en tres, aquellas que nos parecieron más interesantes.

También el centro de buceo de la localidad organiza una excursión: a la Dolphin House.

Es una isla en medio del mar en forma de herradura, visitada por cientos de delfines.

El viento, la prerrogativa de la región, sopla  impetuoso (y sin piedad) de modo que no se puede bucear desde el muelle del resort.

Gentilmente, los instructores de buceo nos sugieren una playa privada vecina (diez minutos andando).

 

La playa cercana es Marsa Shangra, donde hay un espartano pueblo frecuentado casi exclusivamente por buceadores.

El arrecife de coral es muy rico, por lo que volvimos a ir tres veces más.

Todo un día lo pasamos en la Dolphin House, una isla en medio del mar en la cual se reúnen los delfines.

El baño en el mar fue muy interesante aunque la gran cantidad de turistas en el agua generó una gran confusión porque todos querían tener la mejor posición para ver a los delfines.

Dos de las excursiones reservadas no se llevaron a cabo por falta de …. participantes.

Rápidamente nos sumamos al grupo de buceo que el Centro llevaba diariamente a las mejores calas de la zona. Aquel día estaba programada Marsa Egla, nosotros fuimos sólo con máscara y aletas.

La única excursión que realizamos, de las tres reservadas, fue la de Port Ghalib.

Fue una gran decepción.

Nos llevaron a una bahía (Marsa Shoona) descrita como famosa por sus pináculos y jardines de coral.

Quedamos muy desilusionados porque el arrecife estaba muy dañado (en algunos tramos destruido) por los cables fijados al mismo para los amarres.

Y pensar que querían impedir que nos pusiéramos los guantes para evitar posibles cortes.

Por la tarde paramos en otra bahía (Marsa Mubarak) para ver tortugas y dugongos.

Tras una larga búsqueda en una balsa  logramos ver por un breve instante una tortuga. Los dudongos estaban ausentes.

Con un servicio de transporte proporcionado por el resort fuimos a la cercana playa de Abu Dabbab.

El mar en calma (por fin!) nos permitió nadar entre varias tortugas.

De regreso a la orilla, a lo largo del acantilado, vimos muchos peces multicolores. Quizás porque estaban acostumbrados a la presencia humana no se movieron mientras pasábamos: era como nadar en un acuario.

La semana ha concluido.

Regresamos a Italia con nostalgia por el cálido sol y los magníficos escenarios.

Marsa Alam es un lugar al que me gustaría regresar.