10/2011 - España – Camino de Santiago – 2^ parte – desde León hasta Cabo de Finisterre

En esta segunda parte del viaje por el Camino de Santiago describo el recorrido desde León hasta Cabo de Finisterre.

A lo largo del camino visitamos: León, Órbigo, Astorga, Molinaseca, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, O Cebreiro, Samos, Santiago de Compostela, Noia, Muros.

Llegamos a León, que fue la primera ciudad del homónimo reino. El 5 de Octubre se celebra San Froilán, donde los festejos incluyen, entre otras cosas, una importante feria gastronómica.

Dos de las principales bellezas artísticas de la ciudad son: La Basílica de San Isidoro y la Catedral. Comenzamos con la visita de la Basílica, una joya del románico que se presenta con dos portales, “la puerta del cordero” y la “puerta del perdón”, decoradas con hermosos bajorrelieves. Es hermoso el interior del claustro.

En el Panteón de los Reyes son muy bonitos los frescos. Sólo pude sacar una foto antes de que los guardias de seguridad me impidieran tomar más.

La Catedral, considerada una obra maestra del gótico clásico, está adornada con tres portales muy bellos, enriquecidos con bajorrelieves de exquisita belleza.

El interior es amplio y luminoso, hago hincapié en la belleza de las vidrieras.

Visitamos los monumentos más importantes de la ciudad: la pintoresca Plaza del Mercado, la Iglesia de Santa María del Carmín, la Plaza Mayor donde me emocioné al ver a una pareja de “ultra abuelos” caminando de la mano, La Casa Botines, obra de Gaudí, con una estatua del arquitecto mientras diseñaba el proyecto y, finalmente, los festejos de San Froilán que celebramos degustando excelentes platillos locales.

El último monumento que visitamos en León fue el Hostal de San Marcos, que fuera un monasterio y que actualmente es un Parador (de la cadena de Paradores). Enseño la fachada, el claustro interno y algunas de las habitaciones adyacentes al vestíbulo. Hago hincapié en las conchas que enriquecen el exterior y a la estatua dedicada al “peregrino cansado”.

Continuando con nuestro viaje nos detuvimos en Órbigo para ver los 19 arcos del imponente Puente de Paso Honroso, que data del siglo XIII.

Astorga, la capital de la Maragatería, está rodeada de gruesas murallas. El ayuntamiento barroco está coronado por dos figuras en trajes tradicionales.

Es fantástica la Catedral, que solo vimos exteriormente, en la cual los bajorrelieves son particularmente bellos. Al lado se encuentra el Palacio Episcopal, obra neogótica de Antoni Gaudí.

En el interior el Museo de los Caminos en el que se recogen las obras relacionadas con los peregrinos del Camino de Santiago.

Llegamos al precioso pueblo de Molinaseca, con encantadoras casas. Es de notable belleza el románico Puente de los Pelegrinos, más allá del cual se encuentra el espectacular Santuario de la Quinta Angustia.

No muy lejos está la ciudad de Ponferrada, con su hermoso centro histórico que se encuentra junto al Castillo de los Caballeros Templarios, cuyas paredes están bien conservadas, no así su interior.

Continuamos hasta llegar a Villafranca del Bierzo en cuya periferia se encuentra el imponente Castillo-palacio del siglo XV. De la Iglesia de Santiago hay que destacar la fantástica Puerta del Perdón, finamente elaborada.

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Maravillosas vistas nos acompañaron en nuestro ascenso al Paso O Cebreiro (a 1300 metros), hasta llegar al homónimo centro en el que se restauraron las típicas viviendas (elípticas) de los pueblos de montaña llamados “pallozas”. La Iglesia de Santa María, de estilo prerrománico gallego, conserva en su interior, además de la estatua de Santa María la Real, el cáliz del milagro, que tuvo lugar en el año 1300, la transformación del pan y el vino en la carne y la sangre de Cristo.

Al final de la bajada nos encontramos con el gran Monasterio de Samos. A lo largo de los siglos ha sufrido varios incendios, el último en 1951. En las inmediaciones, hay un bosque de cipreses y una pequeña iglesia pre-románica que data del siglo X llamada el “Capilla del Ciprés”.

Nos encontramos con el primero de los característicos “Horreo” (término de origen latín).

Los hórreos son edificios curiosos que se utilizaban (y aún se utilizan) como granero, almacén y bodega.

Al final de nuestro sexto día de viaje llegamos a Santiago de Compostela.

Ante todo visitamos la Catedral. Admiramos la fachada principal, llamada Obradoiro (es decir: obra de oro). La entrada está precedida por una escalera del siglo XVII, que culmina con el Pórtico de la Gloria.

En el interior había una multitud de fieles y peregrinos. Primero admiramos el famoso “Botafumeiro”, un incensario de plata con un peso de 80 kg. El altar mayor es muy rico, la Capilla del Pilar es mística y hermosa la Puerta Santa. Continuamos la visita y admiramos en el siguiente orden: el rico sarcófago de Santiago El Mayor, el apóstol Santiago y la estatua de Santiago Matamoros.

Por último vimos las dos capillas: la Capilla Mondragón y la Capilla Corticela.

Nos desplazamos al Museo de la Catedral, llamado “Catedralicio”, que incluye la Capilla de las Reliquias y el Panteón Real.

Con estas fotos nocturnas ilustro algunas vistas de la ciudad.

En las inmediaciones de la Catedral se puede visitar el Monasterio de San Pelayo de Antealtares con sus 61 rejillas decoradas con flores, una por cada celda.

La gran fachada del Monasterio de San Martín Pinario es realmente escénica.

En la Plaza de Obradoiro, además de la Catedral, se encuentran otros tres monumentos importantes.

El Palacio Rajoy, sede del gobierno regional, decorado con bajorrelieves que representan la batalla de Clavaijo y coronada con la estatua ecuestre de Santiago Matamoro.

El Colegio de San Jerónimo cuenta con un portal del siglo XV finamente trabajado.

Finalmente, el Hospital de los Reyes Católicos (u Hospital Real), hoy en día convertido en un lujoso hotel de la cadena de los Paradores. Es hermosa la fachada en donde destaca el portal de estilo plateresco. En el interior hay dos patios con hermosos portales y elegantes fuentes. Son interesantes las salas internas con dos estatuas del Santo Santiago.

Continuamos con una visita a la Iglesia de San Martín Pinario la segunda en importancia de la ciudad. Es muy rico el altar mayor, el coro es uno de los más bellos de toda España y la Capilla de Santa Gertrudis es preciosa.

Paseando por la ciudad admiramos la Iglesia de San Fructuoso, el Palacio Fonseca, la Iglesia de San Francisco y la Iglesia de Santa María Salomé.

Quiero cerrar la estancia en Santiago con una serie de fotografías que representan los lugares y situaciones curiosas vistas.

 

Dejamos atrás Santiago de Compostela para llegar al Cabo de Finisterre, sobre la costa Atlántica, donde en la antigüedad terminaba el camino de Santiago.

Llegamos a la costa Atlántica en Noia, un bonito pueblo de pescadores con la gótica Iglesia de San Martín.

La carretera de la costa ofrece románticas vistas hasta Muros otro pueblo medieval con calles estrechas que suben hasta la Colegiata de San Pedros. Hicimos otra parada en el punto panorámico sobre Ezaro antes de llegar a la parte de la costa llamada “Ras da Costa da Morte” porque es el tramo más salvaje de la costa gallega, escenario, a través de los siglos, de innumerables naufragios.

Después de haber visto la Iglesia de Santa María de Areas, hicimos tres kilómetros hasta llegar a nuestra meta: el Cabo Finisterre (Fisterra en Gallego).

Nos recibe la estatua del peregrino, la placa del kilómetro cero del Camino y una bota de bronce adherido a la roca.

El Faro parece querer defender, con su masa, todos estos símbolos.

Además vimos: la cruz de la Costa de la Muerte, una cruz dedicada por la familia a un peregrino desaparecido, placas conmemorativas y un monumento a los delfines.

En esta última galería ilustro los aspectos singulares.

Comienzo por la simbología del Camino, luego con los peregrinos y el cuidado de sus pies.

Continúo con las estatuas más significativas, encontradas a lo largo del camino, dedicadas a los peregrinos.

 

Finalizo con una serie de fotos que ilustran los aspectos inusuales del viaje.

Quiero terminar la descripción de este viaje desafiador, dedicando un pensamiento a todos aquellos que, a lo largo de los siglos, han enriquecido el Camino con las numerosas obras de arte que nos han ido dejando.