06/1999 - Francia, Bretaña

Viaje a Francia, Bretaña, de 6 días visitando: Angers,Cote Sauvage, Vannes, Locmariaquer, Península de Quiberon, Pont Aven, Concarneau, Cornualles, Pointe du Raz, Pointe du Van, Península de Crozon, Pointe de Dinan, Pointe de Pen-Hir , Locranan, Pleyben, Commana, Guimilieau, Saint-Thégonnec, Costa de Granito Rosa, Ploumanach, Cotes d’Armor, Pointe du Chateau, Lannion, Le Gouffre, Lannion, Côte d’Émeraude, Cap Frehel, Fort La Latte, Dinan, Rotheneuf, Saint-Malo, Cancale, Dol-de-Bretagne, Le Mont Saint-Michel.

A primera hora de la tarde partimos de Angers y nos dirigimos hacia la costa atlántica, entrando en Bretaña. Visitamos la larga y ancha playa de La Baule, después proseguimos hasta el promontorio de Le Pouliguen, recorrimos la Côte Sauvage y llegamos a Pointe de Croisie.

Luego atravesamos las salinas para llegar a La Turballe, magnífico puerto con un pueblo de pescadores que se volvió más hermoso por una maravillosa puesta de sol.

Desafortunadamente el clima empeoró y durante casi una semana prevaleció el viento y la lluvia, sólo de vez en cuando se despejaba brevemente. Bajo una lluvia torrencial visitamos rápidamente la ciudad medieval de Vannes.

Continuamos viaje hasta Locmariaquer donde visitamos el yacimiento megalítico del mismo nombre en el que destaca absolutamente el túmulo Er Grah, además del Gran Menhir (roto) y la Table des Marchandes.

En Carnac visitamos otros dólmenes y menhires, algunos completamente abandonados, otros más bien conservados e interesantes, como el Gran  Géant (Gran Gigante) y el Cuadrilátero.

La Península de Quiberon se encuentra en la parte más hermosa de la Côte Sauvage.

Recorrimos toda la península y encontramos altos acantilados contra los que rompían inmensas olas, impulsadas por un fuerte viento.

Por otra parte, hay calas y extensas playa donde los jóvenes del lugar compiten con tablas de surf sobre ruedas.

Proseguimos a lo largo de la costa parando en los pueblos más interesantes.

Pont Aven es el primero que encontramos. Es un pueblo típico y bien cuidado. Lo visitamos en busca de las vistas hechas famosas por los pintores de finales del 800, sobre todo por Gauguin.

Otro pueblo interesante, conocido como un importante puerto pesquero, es Concarneau.

Es espectacular, en el centro del puerto, la Ville Close, ciudad amurallada, situada en una isla natural.

Esta zona de la costa de Bretaña ofrece paisajes espectaculares con muchospromontorios, todos con vistas al mar.

Los más bellos son  Pointe du Raz y Pointe du Van mientras que en la vecina península de Crozon son de notable interés Pointe de Dinan y Pointe de Pen-Hir.

Entramos en la zona conocida por la presencia de varios recintos parroquiales en cuyos cementerios se yerguen, grandiosos, pero también dramáticos, los “calvarios”, todos en piedra gris.

Visitamos también interesantes pueblos medievales, entre ellos Locronan, y los recintos parroquiales más importantes: Pleyben, Commana, Guimiliau (sin duda el más hermoso) y finalmente Saint-Thégonnec (muy arruinado por un reciente incendio) en la cual, bajo el altar mayor, hay un conjunto de esculturas que representan la Pasión de Cristo (todas en madera policromada) muy hermosas y fascinantes.

Regresamos a la costa, ahora bañada por el canal de la Mancha, conocida como la “Costa de Granito Rosa” por el color de sus rocas; Ploumanach es el lugar más popular.

Continuamos atravesando pequeños y espectaculares pueblos hasta llegar a la Côtes d-Armor donde, en el Pointe du Chateau, en el área de Plougrescant (Lannion), en Le Gouffre, admiramos, aunque bajo una lluvia torrencial, la célebre casa encastrada entre dos rocas.

Llegamos a Treguier. La Catedral de St-Tugdual, considerada como la más bella iglesia de estilo gótico flamígero de toda Bretaña.

Entramos en el área costera conocida como Côte d’Émeraude (Costa Esmeralda) en la cual destacan por su belleza Cap Frehel y Fort La Latte.

Desde Cap Frehel se pueden apreciar panoramas maravillosos: a la izquierda playas largas y espléndidas en las cuales pasean solitarios caballeros, a la derecha altos acantilados con numerosas colonias de aves.

Dinan es una de las ciudades bretonas más bonitas.  Está situada sobre un promontorio, rodeada de murallas medievales, con una gran torre vestigio de lo que fue un castillo.

En el casco antiguo de la ciudad  hay muchas casas con entramado de madera bien conservadas.

En Rotheneuf hay una sorpresa: en las rocas de la costa, el abad Fouré, a principios del siglo pasado, talló las piedras  inspirándose en las hazañas del navegante Jacques Cartier.

La ciudad de Saint-Malo es una ciudad en la cual solamente han permanecido intactas las hermosas y grandes murallas, mientras que la ciudad fue arrasada durante la Segunda Guerra Mundial. En sus alrededores hay muchos promontorios que se convierten en islas sólo durante la marea alta.

Una de ellas es la Ile du Grand Bé, donde el famoso escritor local René Chateubriand pidió ser enterrado. En su tumba hay una lápida anónima con emotivas palabras.

Cancale, está situada en una pintoresca zona, con hermosas vistas, cuenta con un puerto con una importante flota pesquera, dedicada principalmente a la ostricultura. Es bello ver los parques ostrícolas que emergen del mar con la baja marea.

No puede faltar una visita al paseo marítimo de Port de la Houle para degustar la gran variedad de frutos de mar.

Fue interesante la visita del “Musée de l ‘Huitre et du Coquillage”, donde, además de explicarse  la evolución temporal de las técnicas de cultivo de ostras, se puede admirar una impresionante colección de conchas de todo el mundo.

Dol-de-Bretagne es la capital del Marais y es famosa por ser un centro religioso. Es imponente el edificio de granito de la Catedral de St-Samson. Hay varias casas antiguas en las cercanías de la ciudad, además de los numerosos edificios antiguos que se pueden ver a lo largo de la Grande-Rue des Stuarts.

El complejo monástico de Le Mont-Saint-Michel, situado en una pequeña isla, es famoso en todo el mundo y un destino no sólo para los peregrinos, sino también del turismo de masas.

Se accede al pueblo a través de la puerta que “corta”  la muralla, a partir de la cual, por la única calle del pueblo a cuyos lados hay hermosas casas antiguas, se llega a la abadía. El paisaje es precioso, así como el “Merveille” que forma parte del magnífico claustro. Al lado se encuentra el místico refectorio.

Sugiero repetir la visita por la noche cuando el exterior y el interior del sitio están iluminados por las luces del espectáculo “Sonidos y Luces”.