06/1999 - Francia, Castillos del Loira

Viaje a Francia, Castillos del Loira, de 6 días visitando Beaugency, Castillo de Chambord, el Bosque de Boulogne, Blois, Castillo de Cheverny, Castillo de Chenonceaux, Tours, Castillo de Villandry, Castillo de Azay-le-Rideau, Castillo de Ussé, Castillo de Saumur, Cunault, Angers, El Tapiz del Apocalipsis.

Recogimos el coche de alquiler directamente en el aeropuerto, tuvimos dificultades para cruzar París, hasta que llegamos a la entrada de la autopista.

En las primeras horas de la tarde ya estamos en Beaugency, hermoso pueblo medieval, donde nos alojamos en un hotel que fue antiguamente una abadía, con muebles de época y habitaciones que fueron construidas en las antiguas celdas de los monjes (pero que celdas!!!).

Esa misma tarde, visitamos el Castillo de Chambord, rodeado de un inmenso parque que forma parte de El Bosque de Boulogne.

Además de la belleza del castillo en su conjunto son dignas de admiración la sucesión de ventanas finamente elaboradas en los áticos, y el conjunto de agujas, chimeneas y torres.

En el interior, son especialmente interesantes, las cuatro enormes torres  y la escalera de doble hélice.

Es toda interesante la ciudad de Blois, situada sobre una colina, con un magnífico castillo precedido por una amplia plaza.

En un nicho, situado sobre el portal, hay una bella estatua ecuestre de Luis XII.

En el patio interno se puede admirar una estupenda torre poligonal, finamente tallada y con aberturas a balcones, que contiene una escalera de caracol, que lleva a las diferentes plantas del edificio.

Del Castillo de Cheverny recuerdo la belleza de sus muebles.

El castillo de Chenonceaux, en el interior de un inmenso parque, está precedido por una plaza con jardines de estilo francés y rodeado por un foso.  La parte más llamativa es la parte de atrás, porque con cinco grandes arcos cruza el río Cher. Es interesante la visita del interior ya sea por los magníficos muebles, sobre todo del Renacimiento italiano, así como por las hermosas pinturas de reconocidos pintores.

Tours, capital de la región de la Turena, está situada en la confluencia de los ríos Loira y Cher.

Es una bonita ciudad, de origen romano, fue la residencia de los reyes franceses.

Es muy hermosa la Catedral de Saint Gatien que está considerada una de los ejemplos más típicos de la arquitectura gótica.

Es muy interesante el antiguo barrio medieval y, en su centro, la Plaza Plumereau.

La Plaza está rodeada por atractivas casas de madera, bien restauradas, que datan del 1400.

El Castillo de Villandry es famoso por sus jardines ornamentales.

Estos están dispuestos en tres terrazas inclinadas con canales, hermosas fuentes y ricas pérgolas.

Son muy interesantes los jardines de setos de boj que se utilizan para componer alegorías del amor y de la música.

Resulta curiosa la parte del jardín que forma un verdadero damero multicolor hecho con una variedad de hortalizas.

El Castillo de Azay-le-Rideau está situado en las orillas del río Indre, rodeado por varios cursos de agua en los cuales se refleja, y destaca en medio de un verde paisaje.

Su belleza se incrementa con la sorprendente iluminación nocturna que resalta la rica construcción renacentista.

El Castillo de Ussé, también situado en las orillas del río Indre, se encuentra en altas terrazas y destaca sobre el fondo de un rico bosque por sus altas chimeneas, techos inclinados y muchas torres.

Llegamos luego a la bella ciudad de Saumur, a orillas del río Loira, famosa no sólo por la escuela de caballería sino que también por ser el lugar donde se cultivan las famosas setas “champiñones”.

En la colina se emplaza solitario el Castillo.

No hay que perderse la visita a la iglesia románica de Notre Dame en el bello pueblo de Cunault.

Angers, además de ser famosa por el  licor Cointreau, es una importante e histórica ciudad medieval.

Es imponente la fortaleza, rodeada por al menos 17 torres cilíndricas, a la cual se accede por un puente levadizo.

En su interior, además de la hermosa capilla gótica de St Genevieve, se ingresa a un pabellón, especialmente construido, para albergar el famoso Tapiz del Apocalipsis. Data de finales del 1300, obra del parisino Nicolas Bataille, y tiene un largo de 107 metros con una altura de 5 metros y medio.