06/2004 - Francia, Córcega

Viaje a Francia, Córcega, de 7 días visitando Bastia, Cabo de Córcega, Miomo, Erbalunga, Rogliano, Barcaggio, Isla de Giraglia, Carturi, Nonza, Patrimonio, Iglesia Saint-Michel de Murato, L’Île-Rousse, Calvi, La Revellatta, Desierto de Agriate, Golfo de  Girolata, Porto, Cárcavas Piana, Cargese, Golfo de la Liscia, Golfo de Ajaccio, Bloody Islas, Filitosa, Sartene, Bonifacio, Isla Lavezzi, Isla de Cavallo, Rondinara Bay, el Golfo de Santa Giulia, Las Playas de Palombaggia, Porto Vecchio, Aleria, la Corte, Las Gargantas del Restonica, Gargantas del Asco, Castagnicia, Morosaglia.

Llegamos a Córcega, a Bastia, en Ferry, desde Livorno.

El casco antiguo de Bastia está dominado por la ciudadela en la que se encuentra el distrito denominado Terra-Nova con bonitos monumentos.

La ciudadela tiene vistas al puerto y al distrito de Terra-Vecchia a los que se accede a través de la escalera de los jardines de Romieu.

Comenzamos la visita de Córcega recorriendo el perímetro del Cabo de Córcega, familiarmente llamado “el dedo”, desde su parte oriental. Cruzamos los encantadores pueblos de Miomo y Erbalunga.  Llegamos a Rogliano, pueblo que se extiende sobre la ladera de la montaña con muchas torres, tres iglesias y las ruinas de tres castillos.

Llegamos a Barcaggio, pequeño y remoto pueblo de pescadores situado propiamente en la cima del Cabo y enfrente de la pequeña Isla de Giraglia.

Comenzamos el descenso en la parte Occidental del Cabo e inmediatamente encontramos otro bonito pueblo de pescadores: Carturi.

Recorremos después la alta cornisa que atraviesa tramos de exuberante y densa maquia (campos de maleza).

Se llega luego a Nonza, que se ve desde lejos, escarpado sobre el mar, con su subyacente “playa negra”.

El Cabo de Córcega termina en Patrimonio la localidad más famosa, de la región de Nebbio, por su producción de vino.

En el corazón de la Región de Nebbio se encuentra la aislada Iglesia Saint-Michel de Murato, una joya del estilo románico-pisano, que data del 1200. Cuenta con una abundante decoración exterior que destaca por la alternancia cromática de la piedra blanca y la pizarra verde.

Antes de dirigirnos a la zona costera, pasamos por el interior del Desierto de Agriates, mal denominado ya que fue, en el pasado, el granero de Córcega.  La zona es prácticamente inaccesible, ya que sólo se puede acceder a través de dificultosos senderos.

Llegamos a L’Île-Rousse, que tiene hermosos paisajes con la Isla de la Piedra, de color rojo ocre, que parece extenderse hacia el mar. En la parte alta de la ciudad de Calvi se encuentra la ciudadela, que con su promontorio, tiene vistas al puerto deportivo y el centro moderno. La ciudadela se remonta al siglo XII y ofrece vistas espectaculares ya sea de las playas que se encuentran debajo como del paisaje interior donde se aprecian cimas de casi 3.000 metros. En el interior, además del Palacio de los Gobernadores, es importante la iglesia de St-Jean-Baptiste.

Hasta llegar a Galería el camino discurre por la costa y ofrece hermosas vistas gracias a las bonitas calas como la del Golfo de Revellata. Alejados de la costa la carretera se hace más estrecha y siempre más sinuosa. Una vez superado el Col de Palmarella se llega al Col de la Croix punto panorámico desde el cual se puede disfrutar de una vista inolvidable. A la izquierda la Reserva Natural de Scandola que recibe su nombre por el homónimo promontorio.

En frente el Golfo de Girolata, en cuyo centro se encuentra el pequeño pueblo de pescadores de igual nombre, sólo accesible por mar.

A la izquierda, dos montes: Monte Rojo y Monte Senino.

El sinuoso camino (están trabajando para mejorarlo) desciende hasta la pequeña ciudad de Porto y ofrece preciosas vistas de las calas de abajo.

La localidad costera de Porto está situada en el golfo del mismo nombre, predomina una torre genovesa y debe su riqueza a la belleza de sus costas con formaciones rocosas de color rojo ocre, que lo convierten en uno de los sitios más bellos de la isla.

Los casi cinco kilómetros de subida desde Porto a Piana son los más hermosos de toda Córcega. El camino de hecho cruza los Calanques de Piana  y ofrece, en cada curva, nuevos y estupendos paisajes gracias a las rocas graníticas, que con el que el juego de luces y sombras siempre varían su color base (ocre rojo). Las rocas son continuamente modeladas por la erosión del viento y del mar.

Una vez pasado Piana la ruta, que se separa de la costa, se hace mucho más larga, en óptimas condiciones, y curvas … más suaves.  Se vuelve hacia la costa en Cargese, bonita ciudad fundada a fines de 1600 por colonos provenientes de Grecia, tiene dos catedrales opuestas: una griega y la otra latina.

La costa se vuelve plana y las playas arenosas. Costeamos el mar a lo largo del Golfo de la Liscia.

La carretera se aleja nuevamente del mar. Subimos la Colina de San Sebastián con magníficas vistas al Golfo de Sagone.

Pasada la colina descendemos a la planicie dominada por la ciudad de Ajaccio que nos recibió con un tráfico caótico.

Inmediatamente visitamos las Bloody Islas (Islas Sanguinarias), que son muy bonitas pero difíciles de fotografiar.

Damos una vuelta por el Borgo, antiguo barrio genovés, que se extiende a lo largo de la característica Rue Fesh.

Vemos la casa natal de Napoleón y la bella Plaza Foch.

En la parte sur de Ajaccio encontramos varios promontorios en cada uno de ellos hay una torre genovesa. Por desgracia, los nuevos complejos de edificios son tantos que zonas enteras, inclusive las torres genovesas, fueron privatizadas, y no se las puede visitar más. De todas formas el paisaje sigue siendo hermoso aunque las calles son muy difíciles, diría que casi imposibles de recorrer.

Filitosa es el yacimiento prehistórico más importante de Córcega.

Interesantes son los menhires, especialmente aquellos conservados en el museo, porque todavía se puede ver que fueron tallados, se pueden distinguir los brazos y las manos, espadas y armaduras.

Es muy interesante el puente genovés que data del siglo XII  llamado, en corso, “Spin’a Cavallu” (espalda de caballo).

Sartene denominada “la más corsa de las ciudades de Córcega”, ofrece la posibilidad de visitar, en el casco antiguo, un barrio donde el tiempo parece haberse detenido en el siglo XVI.

Antes de llegar a Bonifacio, la carretera corre a lo largo de la costa y ofrece hermosas vistas panorámicas del Golfo de Roccapina.

La Ciudad de Bonifacio, por la belleza de su entorno natural, amerita  por sí sola todo el viaje a Córcega.

Parece que la ciudad, en lo alto de sus acantilados blancos, flote en el mar, como una isla errante movida por el viento.

Las altas y poderosas murallas genovesas, cuyo perímetro recorrimos íntegramente, ofrecen preciosas vistas.

El casco antiguo de Bonifacio está situado dentro de las murallas genovesas. Se accede al mismo por la puerta de Gene.  Resulta interesante la Iglesia de San Francisco con el Cementerio Marino a su lado. Desde la plaza de enfrente pudimos disfrutar de una vista panorámica impresionante de la ciudad vieja.

Imperdible la excursión a la Isla Lavezzi, donde la erosión del viento y del agua ha esculpido formas en  las rocas graníticas que asumen apariencias de lo más extrañas (desde el oso a la tortuga o el gnomo). De regreso vemos, sin bajar porque es privada, la Isla de Cavallo.

Subiendo por la costa oeste de Córcega se encuentran las playas más famosas. Después de pasar por Porto-Vecchio llegamos a Aléria, la antigua capital de la Córcega grecorromana, donde dentro del fuerte genovés de Matra, se encuentra el interesante museo arqueológico.

De camino a Corte, en la localidad de Altiani, transitamos por el imponente puente genovés de tres arcos.

Corte fue la capital histórica de Córcega en 1755 y está dominada por la bella ciudadela.

En las inmediaciones de Corte, merecen una visita Las Gargantas del Restonica de más de 400 metros de profundidad.

Hacia el norte, en el Parque Natural Regional de Córcega, también visitamos las fascinantes Gargantas del Asco.

Al final de las gargantas del Asco, situado en un lugar aislado, casi inalcanzable, se llega a un hermoso puente genovés medieval.

Decidimos visitar la región de Castagniccia con su rica vegetación, sus carreteras … imposibles, el fantástico paisaje; esta región cuenta con numerosos e intactos pueblos y con múltiples sitios de importancia histórica. No hay que olvidar que la Castagniccia era la tierra natal del independentismo corso, ya que fue en Morosaglia donde nació Pasquale Paoli. Además la región cuenta con capillas e iglesias llenas de historia y arte.

La parte central de la Región de Castagniccia es muy rica en monumentos.  Dignos de mencionar el pueblo de La Porta con la bella iglesia de San Juan el Bautista y también el pueblo de Piedicroce con la bonita Iglesia de San Pedro y San Pablo.

En el camino de vuelta a Bastia, visitamos la Ermita de Santa Cristina de Campoloro con frescos que datan de 1473 y la antigua catedral románica de Santa María de la Asunción, llamada “La Canonica”, construida y consagrada en 1119.