11/1997 - India

Viaje a India de 15 días con un itinerario que incluyó la visita a la Ciudad de Delhi, Jaipur, Samod, Puskar, Parque Nacional Ranthambore, Gwalior, Fatehpur Sikri, Agra, Taj Mahal, el Fuerte Rojo, Khajuraho, Varanasi, Benarés y Sarnath.

Durante varios años planifiqué en múltiples ocasiones volver a la India, sin éxito por diversos motivos, entre ellos la peste (ese año en su lugar fuimos a la China). Finalmente conseguí organizar este viaje, cuya preparación fue larga y minuciosa, con excelentes resultados.

Este óptimo resultado, en su mayor parte, se lo debo al operador turístico de la India con el que contacté: State Express Tours LTD en Nueva Delhi: http://www.stateexpressindia.com/

El propietario, Sanjeev, es una persona muy preparada que nos permitió enamorarnos de la India, incluso más de lo que ya estábamos. Cabe destacar que Sanjeev nos asignó un excelente minibús Mercedes conducido por un conductor tan experimentado que se ganó (por su habilidad) el apodo de “Schumacher”.

Nueva Delhi es una ciudad moderna con grandes bulevares arbolados y carreteras de varios carriles.  Se nota la influencia colonial  sobre todo en los edificios de la parte moderna de la ciudad.  Causa una gran impresión ver los edificios gubernamentales con varios palacios de estilo inglés todos precedidos por grandes conjuntos de columnas. Visitamos el Parlamento, la Puerta de la India, la tumba de Gandhi, pero no conseguimos visitar la mezquita de Jama Masjid. El Fuerte Rojo, frente a la mezquita, está precedido por una gran plaza donde se estacionan muchos autobuses cuyos pasajeros, participantes de una reunión religiosa, los utilizan como si fuera un … hotel.  El Fuerte Rojo tiene unos dos kilómetros de largo, tiene unos jardines preciosos, una pequeña mezquita y la residencia del Emperador.

Al día siguiente partimos en bus hacia Samod, donde nos alojamos en bonitas habitaciones decoradas con mobiliario antiguo. Recordando la anterior visita a Samod procuré especialmente conseguir las habitaciones de época y no las modernas. Nuestro deseo se cumplió.

 

Continuamos el viaje hasta Jaipur, capital de Rajasthan. Visitamos la ciudad, la cercana Fortaleza de Amber, el Palacio de la ciudad y los Cenotafios reales.

Partimos antes del amanecer para volver a la hora de la cena. Fue un día muy agotador, pero lo que vimos fue muy interesante. La ciudad de Pushkar es famosa por el templo Rangji y, especialmente, por el lago, dedicado al dios Brahma (creador del mundo). A Pushkar llegan miles de peregrinos de todo el país para hacer las abluciones en las aguas purificadoras del lago. Además Pushkar es conocida por ser la sede de una de las ferias de ganado más importantes en toda la India, feria que dura dos semanas durante las cuales también se celebra un festival en el que se reproduce la música del desierto, acompañado de danzas, y se realizan eventos deportivos como las carreras de camellos. La exposición comienza con la luna llena del mes de noviembre.  Llegamos temprano, pero ya hay numerosos visitantes en la feria. Nos anticipamos unos días a la feria, pero pudimos disfrutar de un paisaje inusual y agradable. Visitamos el templo al cual se accede subiendo por una larga escalinata. Bajamos hasta el lago en cuyas aguas se bañan los peregrinos desde las múltiples Ghats (escalinatas). Presenciamos varias escenas muy significativas por la intensidad de las oraciones, acompañadas de las abluciones purificantes.

Nos llamó especialmente la atención la gran cantidad de fieles que deambulan por la ciudad.  Provienen de todas partes de la India y llegan en todo tipo de medios de transporte, hasta en elefante.

Dejamos Jaipur y recorremos muchos kilómetros (en India se circula a 30/40 km por hora) para visitar el Parque Nacional Ranthambore con la esperanza de poder ver al famoso Tigre de Bengala.  Hicimos tres safaris en el interior del Parque.  Por desgracia no pudimos ver al tigre, solamente unos cocodrilos, algún ciervo y a un águila.  Nos tuvimos que contentar con la bella de la sabana y del Fuerte de Ranthambore.

Comenzamos al alba nuestro traslado (260 km) para llegar a Gwalior por la tarde.  Visitamos el antiguo Fuerte que, de hecho, es una ciudad fortificada construida sobre un espolón de roca de más de 300 metros de largo. Es hermoso el color de la piedra arenisca (amarillo miel) embellecida con varias decoraciones de colores. Terminamos la visita del lugar en el Palacio Gujari Mahal, actual sede del interesante museo arqueológico.

El pueblo que visitamos se nos presentó con todo su primitiva belleza. Fuimos recibidos por el jefe del pueblo y por su esposa, quienes nos acompañaron a lo largo de la visita.  Nos permitieron ingresar en algunas casas muy humildes y, a pesar de la presencia de animales en su interior, se puede decir que reinaba el orden y la limpieza.

La Ciudad de la Victoria (Fatehpur Sikri) fue construida para celebrar la victoria del emperador Akabar sobre una dinastía musulmana a mediados del 1500.  Hoy en día es una ciudad fantasma y lo es desde 1586 (estuvo habitada solamente durante dieciséis años), año en el que Akbar decidió transferirse a Persia. La ciudad cuenta con varios monumentos, todos ellos bien conservados, el más importante es sin dudas la sala de las joyas (Diwan-Khas) cuyo interior es especialmente interesante por un pilar central desde el cual en forma radial se abren varios estantes. Es impresionante la escalera de acceso a la Mezquita del Viernes (Jami Majid) en cuyo patio interior aguardan los peregrinos para poder entrar en el mausoleo de mármol blanco a rezar en la tumba del santo Shaik Salim.

Agra es la ciudad (en India la consideran un gran pueblo de un millón de habitantes) donde en el año 1632 el emperador Shah Jahan hizo construir el Taj Mahal en honor a su mujer favorita.  El majestuoso mausoleo, todo de mármol blanco, con incrustaciones de motivos florales  hechas de piedras semi-preciosas de varios colores, fue declarado, ya en el año 1983, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  Este monumento es llamado “templo del amor” y es un destino habitual para los recién casados ​​en su luna de miel. Verlo reflejado con sus gigantescas proporciones en el agua que yace frente a él es un espectáculo maravilloso.

No lejos de allí, sobre la misma orilla del rio, se levanta el enorme Fuerte de Agra, desde el cual se goza de una vista estupenda del Taj Mahal.  Esta inmensa fortaleza, construida en piedra roja en 1565,cuenta con bastiones fuertes, de un poco menos de tres kilómetros de largo, lo que la hace aún más impresionante. Ésta también ha sido declarada “Patrimonio de la Humanidad”.  En su interior hay estupendos palacios y monumentos y el hermoso jardín de la uva.  Muchas de las salas pueden ser visitadas, algunas de ellas especialmente bellas, como la habitación de los espejos y la grandiosa sala de audiencias.  Además cuenta con dos elegantes mezquitas y varios pabellones decorados con mármoles de muchos colores.  En la otra orilla del río está el mausoleo de Itimad-Ud-Daulah, construido en 1620, también en mármol blanco cuyas paredes de las habitaciones están decoradas con piedras de colores incrustadas. Los indios llaman en broma a este monumento el “Baby Taj”.

Nos trasladamos desde Agra a Khajuraho en un tren de alta velocidad hasta Jhansi desde donde continuamos con nuestro mini bus (nuestro conductor condujo toda la noche). Los templos de Khajuraho datan del siglo X al XII pero pasaron pronto al olvido. Recién en el año 1840 fueron redescubiertos por los ingleses que los restauraron durante los primeros veinte años del 1900.  Todos los templos están decorados con varias figuras esculpidas, que representan a las deidades y una multitud de hermosas jóvenes que representan a los bellos habitantes del paraíso. Son las “apsaras”, representadas mientras danzan con gracia y fascinante placer, y las “surasundari”,  retratadas mostrando su flexibilidad. Por último, una multitud de esculturas eróticas que intentan expresar la alegría de vivir y resaltan la fertilidad. Todas las esculturas son tan hermosas que el aspecto erótico no molesta.

Varanasi cuyo nombre significa “ciudad entre dos ríos” es también conocida como Benares y es la ciudad santa de la India.  De hecho así como los musulmanes van a la Mecca, los indios al menos una vez en su vida, van a rezar a Varanasi.  Entramos enseguida en el clima de la ciudad, despertándonos antes de la salida del sol para ir a un barco, en el rio sagrado, el Gange. Sale el sol y la atmósfera se calienta, mientras los fieles que antes parecían estar todos vestidos iguales, muestran el colorido de sus vestimentas.  Nos acercamos a las Gath (las múltiples escaleras que, desde lo alto de la orilla, bajan hasta entrar en las aguas del Gange, donde una horda de fieles realiza las abluciones). En el centro de las Gath, en el sitio en el que al atardecer se encienden hogueras, vemos muchas cañas de bambú en cuya parte superior se encienden las linternas del cielo (Akashdeep) para que pueda iluminar el camino de los muertos al más allá. Cerca de nosotros algunos de los fieles oran en posición de yoga. Bajamos de la embarcación para visitar la parte antigua de Varanasi. Es un laberinto de calles estrechas (todas peatonales), en el que se avanza con fatiga entre una multitud variopinta. Visitamos varios monumentos, inclusive el famoso templo de oro.

Dedicamos la tarde a la visita del Templo Durga, más conocido como el “monkey temple” (templo de los monos) para ir luego a la vecina ciudad de Samath donde admiramos varias estupas y el interior de un templo con la imagen de un buda, sacerdotes en oración y un monje.

 

Nuestro viaje a la India ha finalizado.

Nos quedamos impresionados por la belleza de los monumentos visitados, la belleza de la ropa de colores usada ​​por las mujeres, la belleza de los ojos de los niños que nos cruzamos, aunque, a veces, expresan tristeza.

India es un país fascinante, quizás difícil de visitar para un europeo, pero gracias a nuestro amigo Sanjeev, quien ha organizado un viaje maravilloso, volvemos listos para promocionar un viaje a la India a todos nuestros amigos.

Y el inagotable Sanjeev  también nos ha planeado una visita a Nepal, limitándonos a Katmandú, ciudad a la que volamos desde Varanasi y que los invito a ir a ver.