03/2009 - Nueva Zelanda Sur

Viaje a Nueva Zelanda zona Sur de 18 días visitando Christchurch, Kaikoura, Takara Hill, Collingwood, Farewell Spit, Motueka, Kaiteriteri, Parque Nacional Abel Tasman, Lago Rotoroa, Puente Colgante de Buller Gorge, Cabo Foulwind, Punakaiki, Rocas Pancake, Shantytown, Hokitika, Glaciar Franz Joseph, Glaciar Fox, Lago Matheson, Wanaka, Arrotown, Queenstown, Dart River, Double Sound, Manapuri, Mildford Sound, Dunedin, Tren Taieri Gorge, Península Otago, Castillo Larnac, Moeraki, Oamaru, Monte Cook (Aoraki), Lago Tekapo.

Llegamos a Christchurch después de unas largas 24 horas de vuelo, más otras 7 de parada en el aeropuerto. Salimos el 8 de marzo para llegar el 10 de marzo. Nos dieron la bienvenida la lluvia y el viento, además del frío.

Visitamos la ciudad con un tren turístico que recorre las calles con los monumentos más significativos de la misma.

El jardín botánico se extiende por una gran área con muchos árboles, todos de singular belleza. El invernadero cuenta con plantas y flores en su mayoría desconocidos para nosotros, todas ellas de gran belleza.

Visitamos el Centro de Cultura Maorí y el Centro Internacional Antártico.

El primero no es muy relevante mientras que el Centro Antártico es un complejo de estudios internacionales (incluso hay italianos que forman parte del staff). Es particularmente interesante la reconstrucción de la vida que nos transporta a la “Base Scott” y la sala de la “Tormenta Antártica” (Antartic Storm) en donde se puede probar el efecto de los vientos a -18ºC.

La carretera que en tres horas nos llevó a Kaikoura ofrece paisajes interiores ricos en pastos y vegetación de montaña, mientras que los paisajes marítimos, gracias a la escarpada costa, ofrece vistas pintorescas.

Y estos paisajes nos acompañaron a lo largo de todo el viaje en Nueva Zelanda, ya sea por el sur como por el norte.

La ciudad de Kaikoura no tiene mucho que ver.

Nos detuvimos solamente porque es un excelente lugar para el avistamiento de ballenas.

Partimos a las cinco de la mañana. Todavía era de noche, llovía, había viento y hacía frio.

A las ocho de la mañana llegamos a Charlote Drive, una carretera famosa por sus magníficos paisajes, que las nubes bajas nos impidieron disfrutar al completo.

Más adelante el sol despejó un poco y nos permitió admirar las estupendas vistas desde la cima de la colina Takaka.

Llegamos a Collingwood a eso de las 13:00 horas, a tiempo para realizar la excursión a Farewell Spit que nos permitió disfrutar de los hermosos paisajes de la Bahía Golden y para llegar a la larga playa (más de 26 km)que alberga numerosas colonias de charranes y alcatraces.

Por desgracia, el clima no colabora: una tupida niebla ensuciaba el aire.

Salimos al amanecer (ya era costumbre) para llegar a Motueka, en donde dormimos. Dejamos el equipaje y continuamos hasta Kaiteriteri, donde nos embarcamos para ir a visitar el Parque Nacional Abel Tasman.

El recorrido fue largo. Nos detuvimos para ver al Split Apple Rock, un fragmento rocoso abierto en dos. Llegamos a la Bahía Torrent donde desembarcamos y recorrimos un sendero impresionante.

En cuatro horas pasamos por paisajes panorámicamente muy interesantes, llegamos a la Bahía Bark donde nos volvemos a embarcar para volver.

Otro día intenso (como de costumbre) que nos llevó, primero hacia el interior, para visitar el lago Rotoroa, con preciosas vistas y estupendas setas, luego el puente colgante Buller Gorge.  Una vez que se cruza el puente se llega al White Creek Faultline que fue el epicentro de un terremoto en el año 1929.

Llegamos a la costa al Cabo Foulwind. Recorrimos un sendero que acompaña al acantilado hasta la Bahía Tauranga, en donde hay una colina de focas. A lo lejos unas fantásticas vistas de la Nine Mile Beach.

Retomamos la carretera que bordea la costa azotada por las grandiosas olas del mar de Tasmania.

Llegamos a Punakaiki para visitar, con la estupenda luz del atardecer, las Rocas Pancake, formaciones producto de la estratificación de la piedra caliza.

Salimos muy temprano para poder llegar, con el amanecer, a las Pancake Rocks.

Esperábamos tener mejor luz que al atardecer, pero quedamos desilusionados.

Continuamos nuestro viaje y, a media mañana, llegamos a Shantytown, reconstrucción de una ciudad minera de la época de la fiebre del oro. No fue muy interesante.

Más interesante resultó el pueblo de Hokitika, en donde se trabaja el jade.
Nos dirigimos a la cercana Hokitika Gorge, fantástica garganta donde fluye el agua color turquesa del homónimo río.

Ya entrada la tarde llegamos a la ciudad de Franz Josep, en la que se respira el mismo aire que en nuestra Cortina D’Ampezzo, pero estábamos casi al nivel del mar.

A primera hora de la mañana comenzamos nuestra aventura en el Glaciar Franz Joseph.

Subimos a un helicóptero que, después de una vuelta panorámica, nos dejó en el corazón del glaciar.

Nos esperaba una agradable guía….. italiana!! Nos hizo ponernos unos crampones, nos dio un pico y comenzamos a recorrer el fascinante itinerario que nos llevó unas dos horas.

Por la tarde nos trasladamos y visitamos el Glaciar Fox que vimos, a lo lejos, desde la orilla del lago Matheson.

Pasamos la noche en Wanaka, una preciosa ciudad situada a orillas del homónimo lago.

A lo largo del camino nos detuvimos para visitar la ciudad de Arrowtown donde hay un original asentamiento chino.

Continuamos hacia Queenstown, hermosa ciudad que ofrece hermosos paisajes y es considerada la capital de todos los deportes con alta dosis de adrenalina.

La ciudad cuenta con bonitos jardines y un parque en donde pudimos ver, aunque sea con una iluminación precaria, al famoso kiwi (vive sólo de noche). Fantásticos y llenos de adrenalina los alrededores de Queenstown.

Participamos en el “Dart River Safari”, un tour en una lancha con unos movimientos que quitaban la respiración en un río, de agua muy baja, que fluye en un precioso valle rodeado de altas montañas.

Hicimos otra excursión a la Waletr Peak Farm, en donde pudimos ver esquilar a las ovejas, llegamos allí a bordo de un antiguo barco a vapor que navegó por la aguas del Lago Wakatipu.

Después de haber cruzado el Lago Manapouri y pasado en autobús el Paso Wilmot, bajamos hasta las plácidas aguas de la Deep Cove. A bordo del bonito barco Fiordland Navigator comenzamos el crucero de un día y medio por las aguas del Double Sound lo que nos permitió disfrutar de majestuosos paisajes entre los cuales destacaron el Commander Peak. Durante la navegación, entre los fiordos y el bosque, vimos muchas aves y animales marinos.

Una vez finalizado el crucero comenzamos a recorrer una de las carreteras más pintorescas de Nueva Zelanda del Sur. Con muchos puntos panorámicos, el fantástico lago Gunn, frondosos bosques, picos nevados, el Tunel Homer (Homer Tunnel) y para finalizar el espectacular Cañón Cleddau.

A la mañana siguiente, temprano, comenzamos el crucero en el Milford Sound.

El fiordo está dominado por el Monte Mitre Peak y por otras varias montañas desde las cuales caen varias cascadas, algunas de ellas definitivamente espectaculares como la Bowen Falls y la Stirling Falls.

En las aguas cristalinas hay muchos animales marinos.

Cerca del mediodía, partimos hacia Dunedin. Tardamos toda la tarde para recorrer  más de 400 kilómetros. Es una bonita ciudad con varios sitios de interés en sus alrededores.

Partimos desde la hermosa e histórica estación de tren de Dunedin para recorrer la Taieri Gorge una línea ferroviaria que, en 60 km, pasa primero por una zona muy verde y luego por un abrupto y espectacular Cañón.

Por la tarde nos desplazamos hasta la Península de Otago para ir al Castillo Larnac, el único castillo de toda Nueva Zelanda, situado en un punto panorámico con bonitos jardines desde los cuales se goza de fantásticas vistas.

Pasamos la noche en el castillo, por desgracia. Pues la belleza no se corresponde con la funcionalidad del hospedaje.

La misma tarde realizamos la visita guiada por el Centro de los Albatros Reales, la única colonia existente en tierra firme, ya que en el Cabo Taiaroa en donde en 1886 se instaló un enorme cañón desaparecieron.

Por falta de tiempo tuvimos que saltarnos la visita a la colonia de los pingüinos de los ojos amarillos, único sitio en el cual se los puede ver.

A la mañana siguiente, antes de dejar la zona de Dunedin, fuimos a visitar la Tunnel Beach, un sendero que baja hasta el mar, donde vimos formaciones rocosas modeladas por las olas del océano.

Al norte de Dunedin, en una playa cercana a Moeraki, hay muchas rocas esféricas, antiguas piedras llamadas por los Maorí: Te Kaihinaki. Llegamos más tarde a Oamaru, una pequeña ciudad que prosperó gracias al mercado de la carne y donde quedan a modo de testimonio imponentes palacios en piedra caliza. En uno de ellos, esperando a la oscuridad para poder ver la colonia de pingüinos azules, visitamos un curioso museo.

Temprano por la mañana (como siempre) partimos en dirección al Monte Cook. La carretera es panorámica hasta llegar al lago Tekapo, en donde nos detuvimos para apreciar las grandes montañas nevadas que se alzan detrás de las aguas del lago. Llegamos luego a los pies del magnífico e imponente Monte Cook (de al menos 3.755 metros de altura) llamado Aokari por los Maorí, es decir “Perforador de Nubes”.

Con un breve paseo visitamos el Blue Lake (Lago Azul), más verde que azul, mientras que, con un tour guiado, dimos un paseo en barco entre los icebergs del Glaciar Tasman Terminal Lake.

Al día siguiente toca trasladarnos hacia Christchurch a tiempo para tomar el avión hacia Auckland.

Los invito a continuar el viaje en Nueva Zelanda del Norte.

 

Las fotos del viaje se pueden ver en slideshow con mùsica en el siguiente enlace: www.viaggiaresempre.it – Nuova Zelanda del Sud