09/1999 - Túnez

Viaje a Túnez de 15 días visitando unis, Sidi Bou Said, Museu del Bardo, Dugga, Bulla Regia, Kairouan, Sbeitla, Oasis de Tozeur, Oasis de Nefta, Corbeille Nefta, Oasis de Mides, Oasis de Tamerza, Oasis Chebika, Chott El Jerid, Fatnassa, Oasis El Faouar, Oasis El Sabrià, Oasis Zaafrane, Douz, Oasis de Ksar Guilane, Chenini, Douiret, Tataouine, Ksar de Oulet Soultane, Ksar de Haddada, Pueblo troglodita de Matmata, Sfax, El Jem, Monastir, Sousse, Hammamet, Zagouan, Cartago, Thuburbo Majus.

Salimos de Venecia temprano por la mañana y a eso de las 10:30 ya estábamos en Túnez. Programé el viaje incluyendo la visita de sitios arqueológicos además de algunas de las ciudades más importantes y también a los oasis, ya sean del desierto o de la montaña, pueblos bereberes, Ksar (castillos del desierto) de llanura y de montaña.

En Túnez visitamos el zoco, muy grande y dividido por tipo de mercancías: perfumes (el Attarine), telas (el –Koumach), de segunda mano (des Femmes),  lana (el Kouafi), algodón (du Coton), orfebres (des Orfevres) y, finalmente, el más importante, el zoco el-Leffa, el de las alfombras.

Subimos a la bonita terraza del Palais d’Orient, decorado con azulejos, algunos incluso se remontan al siglo XV. Desde allí se puede disfrutar de una hermosa vista de la ciudad.

El cercano pueblo de Sidi Bou Said, situado en un promontorio sobre el mar, es famoso por ser un lugar sagrado para los musulmanes. El pueblo tiene mucho encanto por sus casas todas blancas con puertas, ventanas y balcones pintados de azul.

En Túnez no podíamos perdernos la visita al Museo Nacional del Bardo por ser uno de los museos con una rica colección de mosaicos romanos y más.

La ciudad de Dougga (Thugga en latín) tiene algo de magia debido, no sólo al excelente estado de conservación de sus muchos e importantes edificios,  sino que también por su situación  en la cima o en las laderas de una colina desde la cual se tienen vistas increíbles de los varios y viejos olivos.

Bulla Regia, por el contrario, se encuentra en una posición completamente diferente, situada en una llanura. Los romanos construyeron la ciudad con casas de una o dos plantas sin darse cuenta de las altas temperaturas durante el verano en la zona.

Así que escavaron debajo de las casas y construyeron más habitaciones subterráneas para combatir el calor. Estas habitaciones están muy bien conservadas, a tal punto que se pueden apreciar muchas de las obras importantes (la mayoría mosaicos), con las cuales estaban decoradas.

Kairouan, la segunda ciudad más importante de Túnez, se encuentra en una llanura de clima seco y árido. En 1900 los Aghlabids construyeron dos depósitos, uno todavía en uso, que ayudaban a mitigar el clima de la ciudad.

Es la ciudad santa de Túnez y el lugar de culto más antiguo para la religión islámica.

La Gran Mezquita, también conocida como Jamaa Sidi Uqba, tiene un  gran patio rodeado de un pórtico con hermosos arcos y techos decorados. Su interior se sostiene por una multitud de columnas romanas y bizantinas.

Otro lugar sagrado importante es Zaouia de Sidi Sahab, también conocida como la Mezquita del peluquero. Alberga los restos de Abou el-Dhama Balaoui, que dicen que siempre llevaba consigo tres pelos de la barba de Mahoma.

Son muy pintorescos los dos vestíbulos y el patio Medersa decorados con estuco y azulejos.

En la primera planta de la construcción llamada Bir Barouta se encuentra un camello con los ojos vendados tirando de una noria que proporciona agua a una fuente. La importancia del lugar (el pozo se remonta al siglo XVII) se debe a una leyenda que dice que el pozo se comunica con otro de La Mecca.

Pudimos presenciar interesantes retazos de la vida cotidiana en el Zoco.

Continuamos el viaje  por el Djerid, que literalmente significa: tierra de palmeras datileras. En el camino nos detuvimos en Sbeitla para visitar las ruinas de la ciudad romana de Sufetula, que brillaba bajo el sol por el color ocre de sus monumentos más importantes, algunos muy bien conservados (o restaurados).

El Oasis de Tozeur y Nefta tienen inmensos palmerales, pero es particularmente fascinante el espectáculo que ofrece la Cobeille de Nefta: en el fondo de una depresión de 30 metros, entre varios manantiales, hay un estupendo palmeral.

Dedicamos todo un día para visitar los Oasis de Montaña. Llegamos a ellos recorriendo las magníficas gargantas del Selja a bordo de un característico trenecito de principios de siglo, el Lezard Rouge.

Continuamos el viaje en un todoterreno. Casi en la frontera con Argelia llegamos al Oasis de Midés, posicionado en uno de los lados de una profunda garganta. Después vimos el Oasis de Tamerza (la antigua Ad Turras romana), cuyo poblado, en el año 1969, fue destruido por una inundación (llovió continuamente durante 22 días!!). Por último el Oasis de Chebika (la antigua Ad Speculum romana) de la que visitamos el pueblo abandonado para luego recorrer la garganta, en cuyo centro del palmar pasa un torrente.

Dejamos el Oasis de Tozeur y Nefta para adentrarnos en los Oasis del desierto.

Para hacerlo, cruzamos la depresión llamada Chott el Djerid (lago salado), una gran explanada de arena, piedras y sal cuyo reflejo pasa del blanco al rosa, del azul al violeta.

Es la zona en la cual, por la altura del sol, se dan los fenómenos de espejismo (también llamado hada Morgana) porque las dunas se reflejan en la superficie del Chott que parece un gigantesco lago.

Nos detuvimos para admirar las famosas rosas del desierto¸ una suma de cristales que en conjunto parecen pétalos de rosa.

Empezamos a ver las primeras palmeras de Fatnassa donde la arena y la sal se solidifican y forman las rocas rojas.

Primero visitamos el Oasis de El Faouar, en los límites del desierto, con dunas de arena muy fina e impalpable (parece azúcar impalpable); después, para llegar al Oasis de El Sabria cruzamos las dunas y nos cubrimos de arena.

El Sabria era el cuartel general del ejército francés de la legión extranjera. Actualmente, el fuerte está prácticamente sepultado en la arena.

Fuimos a ver el atardecer en el Oasis de Zaafrane, al que llegamos a lomo de camello.

Nos adentramos en el desierto para dormir, en tiendas de campaña beduinas disponibles para turistas, en el Oasis de Ksar Guilane.

Tuvimos tiempo de darnos un baño en las aguas termales y, a la mañana siguiente, al amanecer, envueltos por un mar de moscas molestas, fuimos a ver el amanecer.

Llegamos al punto más al sur de Túnez y comenzamos a ir hacia el norte.

Nos cruzamos con pueblos bereberes prácticamente abandonados: visitamos el de Chenini y el Douiret con las casas escavadas en la roca y los viejos Ksar utilizados para almacenar la cosecha.

Después visitamos los castillos del desierto, el nombre que reciben los Ksar, construcciones cuadradas fortificadas.

El Ksar Ouled Soltane, ha sido recientemente restaurado. El edificio, que está formado por bodegas superpuestas, sirvió a sus habitantes para ocultar y defender sus cultivos de las incursiones y se utilizó también como granero (ghorfa).

Es muy interesante ver el conjunto del grandioso Ksar Haddada con varios patios interiores donde se encuentran las puertas de los almacenes y establos.

Visitamos el pueblo troglodita de Matmata, con sus viviendas escavadas en el suelo.

En la superficie se pueden ver enormes cráteres circulares (de un diámetro de unos 12 metros, y unos 8 metros de profundidad) a los cuales se accede a través de un túnel. El túnel se abre en un lado, debido a las variaciones de altura del terreno.

En el fondo del cráter hay un patio en el cual están las aberturas para entrar a los numerosos ambientes.

Los ambientes tienen diferentes usos: dormitorio, cocina, almacén y lugar para los animales domésticos.

Dejamos atrás Matmata para ir hacia la ruta de la costa. Pasamos por Sfax, y llegamos a la pequeña localidad de El Jem, en donde hay un coliseo que, por su gran tamaño, solamente ha sido superado por los coliseos de Roma y de Capua. Data del siglo II y destaca, como la gran parte de los monumentos romanos de Túnez, por el uso de la piedra amarilla/roja.

En la época de los romanos El Jem era una ciudad de 40.000 habitantes.

Al atardecer llegamos a Monastir, una ciudad famosa por ser el lugar de nacimiento de Bourguiba, presidente tunecino desde el 1957 al 1987.

Es muy bello el Ribat (se parece más a una fortaleza que a un monasterio), con vistas al mar, así como la mezquita.

Pasamos la noche en Sousse, un destino turístico por la belleza de sus playas. Es interesante el Museo, rico en mosaicos de importancia histórica y muy bellos. Después de dar una vuelta por el zoco, enriquecido por varios edificios importantes; visitamos el Monasterio fortificado de Ksar er-Ribat del siglo IX que es uno de los monumentos más importantes del Magreb Islámico.

Nos detuvimos para dormir en la ciudad costera de Hammamet, que nos permitió ir a visitar Zagouan con su precioso Templo de las Aguas. Es importante destacar que aquí nace el acueducto que proveía de agua a Cartago y que aún hoy es utilizado por la población local.

Resultó interesante la visita de la zona arqueológica de Thuburbo Majus, una ciudad romana que fue destruida completamente por los vándalos y redescubierta a principios del siglo pasado.